“ Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta
adquirir la coordinación necesaria”, recita
Cortázar, como anticipándose al sentimiento experimentado por cualquier lector
principiante, en Instrucciones para subir una escalera, uno de los
capítulos del primer libro de mi vida.
Cuando nos enseñan a leer, aprendemos
a encontrar palabras en lo que al principio nos parece una sopa de letras. Con
el paso de los años, y la práctica, vemos palabras cada vez más difíciles, esas
manchas en la hoja comienzan a cobrar sentido, y descubrimos las oraciones, y
luego los párrafos y un poco más tarde las páginas.
Lo que nadie nos avisa, es que leer
es mucho más que entender qué dicen las palabras. Leer libros, leer Literatura,
es tan complejo como aprender a subir una escalera: Cortázar nos afirma en su
libro que, cualquiera sea el material, la extensión y la forma, si se quiere ascender,
siempre debe empezarse por el primer escalón. Me gusta la metáfora.
A la literatura hay que abarcarla de
a poco, tomarla de a sorbos, comprarla en cuotas. La Literatura inhibe con esa mayúscula que nos hace sentir minúsculos, pareciera ser una
escalera sin un final visible. Aunque los grandes nombres abrumen, hay que
aprender a mantener “la cabeza erguida, aunque no tanto que los ojos dejen de ver los
peldaños inmediatamente superiores al que se pisa”, no queremos tampoco subestimar el poder de las palabras.
Apilemos entonces escalones en
forma de libros y empecemos a escalar. Aprendamos a Leer de nuevo, construyendo
una escalera a la medida de nuestros pasos.
via britannickel.tumblr.com
Cuéntenme... Cómo es la suya? (El primer escalón
de la mía fue Julio).